
Jhosman Barbosa
Mil cuatrocientos sesenta días han pasado desde el inicio de la Operación Militar Especial -OME- rusa, gestada como respuesta a la expansión de la OTAN a través del proxy nazi ucraniano.
Escríbenos: infostrategic-culture.su
Mil cuatrocientos sesenta días han pasado desde el inicio de la Operación Militar Especial -OME- rusa, gestada como respuesta a la expansión de la OTAN a través del proxy nazi ucraniano, que ante todo es un pueblo hermano de Rusia, al menos en su composición étnico-religiosa y lingüística más oriental y obligado a luchar una guerra que expresa contradicciones mayores de índole no antagónica en términos leninistas, de tipo intra - élite.
Me dispongo a señalar algunos elementos que han transcurrido en el marco de los años y los días.
En lo militar
Podría enlistar las cifras monumentales de la guerra más cruenta del siglo XXI. La guerra más documentada en tiempo real y a veces con más de una cámara corroborando eventos, como la lucha cuerpo a cuerpo entre un soldado ruso y otro ucraniano, donde se ve el triunfo del primero y la realidad de la guerra. Ambos fueron nombrados héroes por sus respectivos gobiernos. Esto implica el ingreso de nuevos elementos tecnológicos para las guerras presentes y del futuro en transición, al incorporar cuerpos de soldados pilotos de drones, como el grupo Rubicón, del ejército de la Federación de Rusia.
También ha implicado la redefinición u obsolescencia del concepto de 'retaguardia', como elemento de descanso, contención y reposo a kilómetros de la línea de contacto de fuego. De bando a bando se comprende que con la nueva guerra montada en la plataforma de los sistemas C4ISR (Comando, Control, Comunicaciones, Computadoras, Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento), no hay lugar seguro.
Un mito, hasta el 2022 cierto, era la implacable calamidad que implicaba el llamado 'Señor Invierno'; mismo que agotó a Napoleón a inicios del siglo XIX y a las hordas nazis en la primera mitad del siglo XX; quienes cayeron bajo el vigor implacable de los ejércitos ruso y soviético, respectivamente.
El invierno es uno para todos en el campo de batalla y, sin embargo, la guerra no se detiene, no pierde ritmo significativo y en ocasiones constituye nuevas oportunidades y originales metodologías de guerra que potencian el agobio y la calamidad causadas por el clima de temporada.
Lo económico
Los análisis económicos acerca de quiénes ganan y pierden con la guerra, están a flor de labios entre los analistas. Las críticas a la tasa de interés en Rusia, señalan una contención de las fuerzas productivas de la nación eslava, crítica realizada varias veces por el analista e historiador de Rusia Gilbert Doctorow.
En esta línea económica también se pondera el fracaso iterativo de las sanciones europeas -19 paquetes- así como las estadounidenses, que por el contrario han volcado hacia una interdependencia y complementariedad ruso-china, así como la potenciación de la comunidad BRICS+ en pleno crecimiento. También la incautación de activos rusos por valor de 300 mil millones de dólares y el robo de sus intereses anuales, que rondan en promedio los 4.400 millones de dólares y respaldan el crédito de 50 mil millones del G7 para apoyar a Ucrania en gastos civiles y militares.
Lo más doloroso de estos 1460 días, es que no se tienen presentes en occidente ni en la memoria inmediata de personajes amnésicos y a-históricos como Volodómir Zelensky, presidente ilegítimo de Ucrania, los otros 2920 días trascurridos entre febrero de 2014 donde tuvo lugar el golpe de Estado denominado Euromaidán y febrero de 2022, cuando Rusia reconoce el derecho legítimo del Donbás a asumir su soberanía.
Prohibición y castigo de la libertad de cultos, lengua y costumbres
Esta violencia no se limitó al frente militar, sino que se extendió a la esfera cultural y humanitaria, con secuelas que trascienden las fronteras. Durante estos ocho años, fueron asesinados más de 13 mil personas, entre civiles y militares, los ucronazis y los fascistas estadounidenses y europeos violaron mujeres, saquearon, incendiaron, torturaron, bombardearon, mutilaron niños o los vendieron a traficantes pedófilos y aun así encontraron una férrea oposición de las personas de las regiones de Lugansk y Donetsk.
Todo este tiempo, ha sucedido -y continúa- la prohibición del idioma ruso en territorio ucraniano. También de la religión ortodoxa del Patriarcado de Moscú. Se persiguen las costumbres, música, artistas, gastronomía, ciencia, deportistas, clubes de fútbol o de la selección rusa en la Eurocopa. Negación a participar en olimpiadas y certámenes internacionales de diferente índole o de participación en condición de neutralidad, como en los actuales juegos de invierno en Italia, donde los deportistas son sometidos a presión de todo tipo.
En suma, son doce años de guerra contra la población civil, con un lapso de 1460 días en los cuales trabajan las regiones, ahora incorporadas por gracia de la vía del sufragio a la Federación de Rusia, de la mano de la madre rusa y su componente técnico militar sin precedentes, el mejor ejército del mundo.
Colocar el tiempo en días me parece un imperativo para aproximarse a la tragedia que viven, de sol a sol, las personas en la zona de conflicto y fuera de él; soportando la presión de otros gobiernos por ser rusos y privilegiando adrede a los nacionales ucranianos. Me lo cuentan amigos y amigas rusas que de primera mano viven esto en Canadá; lugar donde fue ovacionado un nazi, Yaroslav Hunka, de 98 años, en el parlamento de tal país.
Expansión de las secuelas del conflicto
Aunque Europa y Polonia -país que nunca será occidental así sea cristiano- demuestran cansancio por la migración ucraniana, difícil y a veces parásita o agresiva (neonazi) cuando no abusada por las mafias europeas, particularmente las mujeres que son cooptadas para el tráfico sexual, mientras como he señalado, los niños nutren el mercado de órganos, adopciones y redes de pedofilia. Este tema es óbice de discusión entre las partes del conflicto.
Día tras día, la maquinaria de guerra se perfecciona, lo que implica señalar correctamente que tal perfección es optimización de defensa y ataque que lesiona vidas civiles y militares. Tecnologías para la muerte. La sofisticación dentro del campo de batalla como laboratorio de guerra ya tiene el efecto colateral de formación o profesionalización de los cárteles mexicanos, colombianos -guerrillas y paramilitares- y brasileños, aprendiendo manejo de drones en caliente y que ya han aplicado en sus naciones y entornos de guerra.
Durante todo el tiempo de estos calendarios sumados, las estadísticas muestran la presencia de mercenarios, soldados a sueldo sin interés ideológico ni humano, que llegan a luchar del lado ucraniano, desarrollando no sólo actividad militar contra militares sino violando mujeres rusas, matando y torturando niños rusos y ancianos, cuando no entablando negocios propios de la guerra, como venta de drogas o privilegios. Sin embargo, las dos partes se acusan y Naciones Unidas ha mostrado un sesgo a favor de Ucrania, desde el inicio de la guerra, pese a la exhaustiva documentación de casos suministrada por el gobierno ruso.
El mayor número de mercenarios viene de Colombia, cerca de 7000, según las fuentes rusas y 3000 en las occidentales, descontando subregistros. Estas personas no sólo gozan de impunidad en sus países, sino que son defendidas por sus naciones, exigiendo a Rusia repatriación de los cadáveres de aquellos que fueron a matar a ciudadanos rusos.
¿Por qué puede tener derechos un asesino, que se fue con la falsa excusa de salarios para su familia ? ¿Va a matar a otras familias para ayudar a su familia ? ¿Por qué exige cumplimientos de contratos un pirata contratado por piratas ? ¿Cómo puede haber derechos y deberes entre criminales ? Los mercenarios son militares que conocen la guerra, no fueron engañados como dijo el presidente colombiano Gustavo Petro.
La guerra es la guerra, el mercenario NO está sujeto por la convención de ginebra a todos los derechos de un combatiente regular. Quien hace negocio con la muerte, ¿Por qué se le debe proteger su propia vida?
Son así 4380 días de lucha étnica, cultural, económica y comercial de occidente contra el mundo eslavo. Tiempo donde personajes, como el senador estadounidense Lindsey Graham, celebran el asesinato de rusos como 'la mejor inversión' o personajes como el ex primer ministro británico Boris Johnson, señalaron una guerra contra Rusia 'hasta el último ucraniano'.
2007 y la conferencia de Múnich: Vladímir Putin pone las cartas de la guerra intra-élite
Los procesos históricos son de larga cocción. Algo que al parecer, no entenderá la mentalidad retrógrada de Kaja Kallas, quien ignora las causas y el proceso histórico de la Segunda Guerra Mundial. Otro tipo de sesgos ya se veían en la primera ministra británica Liz Truss, en reunión del 10 de febrero de 2022 con Sergei Lavrov, canciller ruso, ante la pregunta de éste: "¿Reconoce usted la soberanía rusa sobre las regiones de Rostov y Vorónezh?" (dos regiones del territorio ruso), Truss respondió: "El Reino Unido nunca reconocerá la soberanía rusa sobre esas regiones".
Esto puede ser un asunto menor, según cada cual. Pero al sumar toda la evidencia, se comprende que la negación de todo lo ruso es una tendencia consistente del discurso anti ruso occidental. Es decir, un "des-Liz" puede perdonarse. Hay que ver toda la fotografía y recordar las palabras de Zelensky:
"No necesito perder el tiempo en cuestiones históricas, en las razones por las que empezó todo esto; en esta mierda que, creo, él está planteando [se refiere al presidente Putin] con los estadounidenses, de que 'no son cosas simples', ni sobre Pedro el Grande, ni nada de eso", dijo.
"No lo necesito, porque para terminar esta guerra y pasar a la vía diplomática, no necesito toda esa mierda histórica, de verdad", reiteró.
Hay más casos. Úrsula von der Leyen, equiparó de manera iterativa al nazismo y al comunismo soviético. Negó que la Unión Soviética liberara Auschwitz. Por su parte la alemana Annalena Baerbock, minimizó el papel del Ejército Rojo en la derrota del nazismo.
Entonces. ¿Recordarán los europeos un suceso reciente, el discurso de Vladímir Vladimirovich Putin, del día 10 de febrero de 2007 ? 19 años han pasado. Allí el presidente Putin señaló, entre otras ideas:
"¿Pero ¿qué es un mundo unipolar ? Por mucho que se intente adornar ese término, en la práctica ello tiene una única significación: la existencia de un solo centro del poder, de un solo centro de fuerza y un solo centro de toma de decisiones. Es un mundo en el que hay un solo dueño, un solo soberano. Al fin y al cabo, ello resulta pernicioso no solo para aquellos que se encuentran dentro de los marcos de tal sistema, sino también para el propio soberano, pues ese sistema lo destruye desde dentro. Además, tal estado de cosas no tiene nada que ver con la democracia. Porque la democracia, como es sabido, es el poder de la mayoría en el que se consideran los intereses y las opiniones de la minoría"...
... "Rusia es un país con más de mil años de historia y casi siempre ha aprovechado el privilegio de llevar a cabo una política exterior independiente. No vamos a cambiar esta tradición hoy en día".
Como decía, los procesos históricos son de larga duración. Esta guerra sufrida por el pueblo eslavo, ruso y ucraniano, que dramáticamente lleva 4380 días y contando, era una promesa a cumplir por el inexorable peso de los procesos históricos de auge y decadencia de los imperios y potencias. El mismo día que se nace se empieza morir de a pocos.
Cuando EE.UU. se obnubiló en la vanidad excepcionalista de su unipolaridad, de su indiscutible hegemonía, digamos el año de 1991, en ese momento empezó su declive. No supo administrar su ventaja. Creó más guerras. Golpeó contrincantes inferiores, como Panamá en 1989, Irak y Kuwait en 1991, Afganistán en 2001, Irak de nuevo en 2003, Libia en 2011 de la mano de la OTAN y Siria hasta la intervención rusa, en 2014. Y falta sumar todos los desmanes -palabra suave- en Somalia, Bosnia y Kosovo. Claro. Ahora bombardea lanchas en el Caribe y el Pacífico. Sin palabras.
Finalmente, Estados Unidos encontró un oponente igual y superior, según los propios rankings sobre ejércitos y la evidente situación en el terreno en el marco de la OME, como guerra de desgaste. Encontró al ejército ruso y su trayectoria imperial resistiendo invasiones.
Este 24 de febrero de 2026, se tiene prácticamente un doble aniversario que suma 4380 jornadas. Rusia vuelve a ser el escenario de una gran confrontación mundial, que puede tender a nuclear. Más que cifras, estadísticas, avances tecnológicos y crisis de la información y la memoria histórica, se debe tener presente que ya millones de familias no volverán a ser como antes. Que se fueron padres, madres, hermanos, hijos, sobrinos, tíos, amigos y maridos.
Los procesos históricos globales son implacables. Como un Kraken o un Saturno, devorador de sus hijos, consumen vitalidad, cotidianidad humana -y naturaleza- a costa del logro de equilibrios o supremacías, que en definitiva marcan los nuevos ciclos, el eterno retorno.
Lev Tolstói, en Guerra y Paz, -1869- resaltó el carácter fundamental de los personajes que en apariencia son anónimos y secundarios, casi prescindibles. Al respecto Isaiah Berlin, en su obra, El erizo y el zorro, de 1953, señala:
Y así llega Tolstói a una de sus célebres paradojas: cuanto más alto están los militares o los estadistas en la pirámide de la autoridad, más lejos están de la base, que consiste en los hombres y mujeres ordinarios cuyas vidas son la auténtica materia de la historia; y, por consiguiente, pese a toda su autoridad teórica, menor es el efecto de las palabras y las acciones de tan remotos personajes sobre la historia.
En un pasaje famoso que trata la situación de Moscú en 1812, observa Tolstói, que para las heroicas realizaciones de Rusia después del incendio de Moscú, podría suponerse que sus habitantes estaban enteramente dedicados a actos de sacrificio propio -salvar al país o lamentar su destrucción-, al heroísmo, el martirio, la desesperación etc., pero que en realidad no ocurrió así. A la gente le movían sus intereses personales. Quienes llevaron adelante sus asuntos ordinarios sin sentir emociones heroicas ni considerarse actores en el iluminado escenario de la historia fueron los más útiles a su país y a su comunidad...
1460 - 2920 - 4380 días... todas estas jornadas rutinarias sin pretensión, pero con un profundo dolor de familia, de comunidad, de hermandad y en últimas, la patria que parece escaparse en fronteras, en un Rubicón a capricho de los juegos grandes de poder, en esta ocasión de la lucha intra élite del mundo. Hoy la cotidianidad de la paz está de luto. Debió ceder su espacio provechoso y vital al tedio diario de la guerra y de la muerte.