
Eduardo Vasco
Cuba resiste el bloqueo de EE.UU. con reformas económicas, solidaridad vecinal y defensa popular, pero la asfixia imperialista se recrudece.
Escríbenos: infostrategic-culture.su
Norberto Escalona es periodista, historiador y escritor cubano. Editor de la revista Bohemia -la más antigua de América Latina-, es autor de ocho libros, seis de ellos ya publicados. En esta entrevista con la Strategic Culture Foundation, explica la complejidad de la situación actual de Cuba, provocada por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, así como las medidas que La Habana intenta implementar para superar la guerra económica y social impuesta por el imperialismo contra el pueblo cubano.
Desde el punto de vista de la escasez de alimentos, medicamentos y energía, ¿cuál es la situación de Cuba en este momento?
Cuando triunfó la Revolución, Estados Unidos impuso un bloqueo económico y comercial contra Cuba. Mientras existía el campo socialista, el país podía mantener relaciones comerciales con otras naciones y equilibrar parcialmente su economía. Sin embargo, con el paso de los años ese bloqueo fue recrudeciéndose.
En 1996 se aprobaron las leyes Torricelli y Helms-Burton, que endurecieron aún más las sanciones. Más recientemente, el gobierno de Estados Unidos adoptó nuevas medidas que internacionalizan el bloqueo, presionando a bancos, empresas y cualquier entidad que mantenga relaciones económicas con Cuba. Como consecuencia, numerosas compañías han abandonado el país por temor a represalias.
Todos los días recibimos amenazas. El secretario de Estado, Marco Rubio, impulsa constantemente nuevas acciones contra Cuba. Incluso recientemente promovieron un documento en el que califican a Cuba como un Estado patrocinador del terrorismo y presentan a nuestro país como una amenaza para Estados Unidos, cuando en realidad ha sido Estados Unidos quien ha amenazado a Cuba durante décadas.
A pesar de ello, Cuba continúa resistiendo. Incluso en los momentos más difíciles ha enviado médicos a numerosos países del mundo. Durante la pandemia de la COVID-19, Estados Unidos bloqueó la llegada de oxígeno e insumos médicos. Nuestros científicos tuvieron que desarrollar soluciones propias y fueron capaces de crear cinco vacunas contra la COVID-19, gracias a las cuales se protegió a la población cubana.
Hoy atravesamos una situación extremadamente difícil. Muchas personas hablan de la crisis cubana, pero no señalan al verdadero responsable: el bloqueo económico.
El gobierno estadounidense también ha obstaculizado la llegada de petróleo. Desde diciembre solamente ha arribado un barco petrolero a Cuba. Nuestra producción nacional es muy limitada y no basta para cubrir las necesidades del país. Dependemos del petróleo importado y, debido a las sanciones, muchas compañías temen enviarlo.
Actualmente alrededor del 70 % del país sufre apagones diariamente, incluida La Habana. Durante el día esa cifra puede disminuir gracias a la instalación de parques fotovoltaicos, construidos con el apoyo de China. Ante la falta de combustible, Cuba ha apostado por desarrollar fuentes de energía solar.
Cuando se producen apagones, el gobierno prioriza los hospitales y otros servicios esenciales. En muchos centros sanitarios se han instalado paneles solares para garantizar la atención médica.
La escasez de combustible también afecta gravemente el transporte. Es muy difícil desplazarse dentro de las ciudades o entre provincias. Además, muchas familias enfrentan enormes dificultades para cocinar. Si no hay gas, tampoco hay electricidad suficiente, por lo que muchas personas deben recurrir al carbón vegetal.
Aun así, existe una gran solidaridad entre los vecinos, que se ayudan mutuamente para enfrentar estas dificultades.
Las consecuencias también se reflejan en el sistema de salud. Alrededor de 150.000 personas no han podido recibir intervenciones quirúrgicas por falta de recursos, entre ellas unos 10.000 niños. Estados Unidos bloquea la compra de insumos médicos y equipos necesarios para los hospitales.
Las centrales termoeléctricas también sufren las consecuencias del bloqueo. Cuba necesita reparar muchas de ellas, pero numerosos equipos y piezas permanecen retenidos en el exterior debido a las sanciones estadounidenses. Nuestros técnicos hacen todo lo posible por mantenerlas funcionando, pero sin acceso al comercio internacional resulta extremadamente difícil.
El pueblo cubano vive una situación muy crítica. Sin embargo, cuando se habla de estas carencias casi nunca se menciona la causa principal: el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos.
A pesar de todo, el pueblo de Cuba se mantiene firme. Estados Unidos busca provocar un estallido social para justificar posteriormente una intervención bajo el pretexto de una ayuda humanitaria. Sin embargo, los cubanos continúan resistiendo y apoyando la defensa de la soberanía nacional.
El Estado mantiene la distribución de una canasta básica mediante la libreta de abastecimiento, con productos como arroz, azúcar, aceite, frijoles y algunos alimentos cárnicos a precios muy bajos. En ocasiones esos productos llegan con retraso porque muchos dependen de importaciones afectadas por el bloqueo.
Paralelamente existen las MIPYMES, pequeñas y medianas empresas privadas autorizadas para importar y comercializar productos. Estas venden alimentos y otros bienes a precios más elevados, mientras el Estado continúa garantizando la distribución de la canasta básica en la medida de sus posibilidades.
¿Cuáles han sido las medidas que el gobierno cubano ha puesto en práctica para enfrentar la crisis actual?
El gobierno ha aprobado un amplio conjunto de medidas para enfrentar la situación económica. No se trata de medidas cuyos resultados puedan verse de un día para otro; su aplicación es gradual y organizada.
Muchas de ellas ya están en vigor. Una de las principales consiste en ampliar las posibilidades de actuación de las MIPYMES, las pequeñas y medianas empresas privadas.
Actualmente, tanto los cubanos residentes en la isla como los cubanos que viven en el exterior, e incluso ciudadanos de otros países, pueden invertir capital en Cuba, siempre que se trate de recursos de origen lícito y sujetos a la regulación establecida por el Estado.
Es posible invertir en hoteles que hoy carecen de financiamiento, participar en industrias estatales mediante distintos mecanismos y crear nuevas MIPYMES. También se facilita la importación de productos desde el exterior para abastecer el mercado interno.
Otra medida importante ha sido la simplificación de los trámites burocráticos. Antes era necesario pasar por múltiples instancias -municipales, provinciales y nacionales- para crear una empresa. Hoy ese proceso resulta mucho más ágil y puede resolverse principalmente a nivel municipal, con menos requisitos administrativos.
Asimismo, se ha autorizado la importación de automóviles desde el exterior y la creación de servicios privados de transporte. También se contempla la posibilidad de establecer bancos privados y casas de cambio particulares, siempre bajo la regulación y supervisión del Estado.
Otra de las medidas permite a empresarios importar combustible para su comercialización en Cuba, con el objetivo de aliviar la escasez provocada por las restricciones al suministro de petróleo.
Sin embargo, existen sectores que permanecen fuera de cualquier proceso de privatización. La salud pública y la educación continúan siendo completamente estatales y gratuitas. A pesar de las limitaciones materiales y de la escasez de medicamentos, los hospitales siguen funcionando y los niños continúan asistiendo a las escuelas.
También se ha ampliado la capacidad de contratación de las MIPYMES, permitiéndoles emplear a más de cien trabajadores cuando sea necesario.
En el sector agrícola, cualquier persona que desee trabajar la tierra puede recibir parcelas para producir alimentos. El objetivo es incrementar la producción nacional y reducir la dependencia de las importaciones.
Todas estas medidas buscan movilizar inversiones, estimular la producción y generar recursos para mantener en funcionamiento la economía cubana sin renunciar a los principios fundamentales del sistema social del país.
¿Cuál es el papel de la mafia de Miami en el intento de asfixiar a la Revolución Cubana?
Esa mafia realiza de manera permanente acciones dirigidas a crear desorden dentro de Cuba. Muchas veces intenta captar personas mediante promesas de dinero, teléfonos, motocicletas u otros beneficios materiales para incentivar acciones contra el gobierno.
Además del propio gobierno de Estados Unidos, esa mafia desarrolla una actividad constante destinada a provocar inestabilidad en el país. Por eso Cuba enfrenta simultáneamente la presión del gobierno estadounidense y la acción permanente de lo que consideramos una mafia terrorista radicada en Miami.
En su opinión, ¿Marco Rubio es aún peor que Donald Trump?
Marco Rubio mantiene un ensañamiento permanente contra Cuba. Todos los días impulsa nuevas acciones y asesora al presidente de Estados Unidos para endurecer aún más las medidas contra nuestro país.
Donald Trump también ha promovido políticas agresivas, pero Marco Rubio dedica una atención constante al tema cubano e insiste permanentemente en recrudecer el bloqueo y aumentar las presiones.
Él impulsa sanciones contra personas, empresas, bancos y cualquier actor que mantenga relaciones con Cuba. También promueve documentos y campañas internacionales que presentan a Cuba como una amenaza y como un Estado patrocinador del terrorismo.
Muchos gobiernos respaldan esas iniciativas por temor a las represalias de Estados Unidos, aunque en conversaciones privadas algunos reconocen que no comparten esas políticas. Esa es la presión permanente que Cuba enfrenta y que el mundo debería conocer.
¿Existe una posibilidad real de una invasión militar contra Cuba?
Sí, esa posibilidad existe. Todos los días el gobierno de Estados Unidos amenaza a Cuba. Somos conscientes de que un ataque militar por parte de Estados Unidos, con el enorme poderío de sus misiles, aviones y armamento, provocaría una gran cantidad de muertos y un enorme derramamiento de sangre.
Sin embargo, Cuba siempre ha defendido la paz. Nuestro país siempre ha estado dispuesto a sentarse a dialogar con Estados Unidos, pero sobre la base del respeto mutuo y la igualdad de condiciones, sin renunciar a su soberanía.
Aunque existe ese peligro, Cuba ha desarrollado durante años la estrategia conocida como la guerra de todo el pueblo.
Además de las Fuerzas Armadas regulares, en todo el país existen las llamadas tropas territoriales. Se trata de ciudadanos preparados para asumir tareas de defensa en caso de una agresión. Cada territorio conoce de antemano cuál sería su misión si se produjera una invasión.
Estados Unidos podría causar una enorme destrucción durante las primeras fases de un ataque. Habría muchas víctimas y mucho sufrimiento. Pero si pretendiera ocupar Cuba por tierra, encontraría la resistencia organizada de todo un pueblo.
Ese pueblo está preparado para defender su país. Por eso, aunque sabemos que el peligro existe, también sabemos que tenemos el derecho de defender nuestra patria y no vamos a rendirnos.
¿Cree usted que las reformas económicas y sociales anunciadas por el gobierno cubano responden a exigencias de Estados Unidos?
No. Esas reformas no responden a ninguna exigencia de Estados Unidos.
Cuba jamás ha actuado bajo presión estadounidense ni va a negociar su soberanía. Incluso las conversaciones entre ambos países todavía no cuentan con una agenda de negociación plenamente establecida. Cuando llegue el momento de dialogar, se crearán los equipos correspondientes, pero esas reformas no nacen de ese proceso.
Las primeras MIPYMES tampoco surgieron por exigencia de nadie. Cuba ha tomado estas medidas porque necesita salvar su economía.
Muchos hoteles han quedado sin inversiones porque empresas extranjeras abandonaron el país debido al bloqueo. Sucursales bancarias cerraron y compañías internacionales dejaron de operar en Cuba. Ante esa situación, el país necesita atraer nuevos capitales provenientes de cualquier parte del mundo, siempre que exista respeto hacia Cuba.
Eso no significa renunciar al sistema socialista ni doblegarse ante Estados Unidos.
No existe un modelo único e inmutable de socialismo. Cada país desarrolla su propio camino de acuerdo con sus condiciones nacionales.
En Cuba continúan garantizándose derechos fundamentales como la educación gratuita, la salud pública gratuita, el acceso a los espectáculos culturales, la igualdad entre los ciudadanos y el respeto a las decisiones personales. Todo ello demuestra que estas reformas no responden a presiones de Estados Unidos, sino a la necesidad de preservar y fortalecer el país.
¿Cree usted que estas reformas implican un riesgo de restauración del capitalismo en Cuba?
No considero que exista una restauración del capitalismo.
Lo que está ocurriendo es una etapa en la que el gobierno adopta medidas para desarrollar la economía nacional mediante la incorporación de capitales privados, siempre en coordinación con el Estado y bajo una regulación establecida por el propio Estado.
Es cierto que muchas de estas medidas no se adoptaron antes porque se quería evitar el surgimiento de mayores desigualdades económicas entre la población.
Ahora es posible que algunas personas dispongan de más recursos que otras, y ese es un riesgo que el país ha decidido asumir porque resulta necesario reactivar la economía, sostener los hospitales, impulsar la industria y recuperar otros sectores fundamentales.
Pero eso no significa abandonar el sistema socialista.
El sistema socialista continúa existiendo. Las escuelas siguen funcionando bajo ese sistema, los hospitales siguen siendo públicos y el Estado mantiene sus empresas e industrias estratégicas.
Por tanto, estas reformas buscan fortalecer la economía sin renunciar a los principios fundamentales del proyecto socialista cubano.
¿Cree que Estados Unidos aceptará estas reformas económicas?
No. Estados Unidos lleva más de sesenta años oponiéndose a todas las medidas que Cuba ha adoptado por decisión propia y no existe ninguna razón para pensar que ahora vaya a actuar de otra manera.
Estas reformas buscan salvar al país y evitar que la economía se paralice por completo, pero no eliminarán la hostilidad del gobierno estadounidense.
Estados Unidos continuará presionando a Cuba, amenazándonos y tratando de impedir cualquier relación económica normal con el resto del mundo.
Recientemente reunió a decenas de países para pedirles que no mantengan relaciones con Cuba, insistiendo en presentar a nuestro país como un Estado patrocinador del terrorismo y como una amenaza para la seguridad de Estados Unidos.
Nosotros seguiremos defendiendo nuestros principios. Sabemos que el bloqueo continuará y que estas medidas no harán cambiar la política de Washington, pero tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados frente a la situación económica que vive el país.
¿Estas reformas pueden realmente enfrentar el bloqueo de Estados Unidos, teniendo en cuenta que Washington continúa dificultando las inversiones en Cuba?
No. Estas medidas, por sí solas, no permitirán que Cuba eluda el bloqueo.
El país enfrenta demasiadas necesidades acumuladas y el bloqueo continúa limitando el acceso al comercio, a las inversiones y al financiamiento internacional.
Lo que sí pueden hacer estas reformas es mejorar considerablemente la situación económica y evitar que la economía llegue a una paralización total.
Sin embargo, Estados Unidos lleva décadas presionando a Cuba y seguirá intentando impedir cualquier vínculo normal entre nuestro país y el resto del mundo. Continúa amenazando a gobiernos, empresas y bancos para que no mantengan relaciones económicas con Cuba.
Hace poco volvió a reunirse con decenas de países para insistir en que Cuba es un Estado terrorista y para pedir que se aísle aún más a nuestro país.
Sabemos que el bloqueo continuará, pero precisamente por eso debemos adoptar todas las medidas posibles para salvar la economía nacional. No podemos permanecer inmóviles esperando que cambie la política de Estados Unidos.
¿Cree usted que incluso los gobiernos amigos de Cuba tienen miedo de enfrentarse al imperialismo estadounidense?
Cuba mantiene relaciones de cooperación con numerosos países del mundo, pero nunca obliga a nadie a cooperar con nosotros. Cuando un país solicita nuestra colaboración, Cuba responde solidariamente.
Es evidente que muchos países capitalistas apoyan tradicionalmente las posiciones de Estados Unidos. Sin embargo, también existen gobiernos que mantienen una actitud solidaria hacia Cuba.
Aun así, algunos de esos gobiernos, incluso siendo amigos de Cuba, sienten temor en determinados momentos debido a las posibles represalias de Estados Unidos.
Ese temor está relacionado con sus intereses económicos, sus bancos, sus industrias, sus inversiones y su comercio internacional. Como consecuencia, algunos gobiernos no brindan todo el apoyo que quisieran porque temen las consecuencias de enfrentarse a Washington.