
Las sanciones europeas impuestas a Moscú paralizan la flota de los 10 Kamov Ka-32 que tenía España, considerados una de las aeronaves más eficaces en la extinción de fuegos. El bloqueo impide la llegada de técnicos y repuestos
Ismael LOPEZ
Escríbenos: infostrategic-culture.su
España afronta la temporada de alto riesgo de incendios forestales con una merma crítica en su arsenal aéreo. El Ejecutivo ha perdido la capacidad de desplegar los helicópteros Kamov Ka-32 11BC, unas aeronaves que llevan décadas protegiendo los montes nacionales. La parálisis operativa no obedece a recortes presupuestarios, sino que radica en las severas sanciones impuestas por la Unión Europea a Rusia tras el inicio de la invasión de Ucrania.
El férreo bloqueo comercial dictado desde Bruselas impide la llegada de técnicos especialistas desde Moscú para realizar el mantenimiento obligatorio. A ello se suma la imposibilidad de recibir las piezas de repuesto necesarias para garantizar la seguridad de los vuelos. Sin este soporte logístico, las aeronaves no pueden operar legalmente en el espacio aéreo europeo, lo que deja un vacío inmenso en las cuadrillas de emergencia que combaten el fuego en primera línea.
Estas imponentes máquinas son capaces de descargar más de 5.000 litros de agua en cuestión de segundos. Los propios profesionales forestales aseguran que la precisión milimétrica y la contundencia de estos aparatos de doble rotor resultan determinantes sobre el terreno para sofocar las llamas.
Inacción política ante la merma operativa
El problema no pilla por sorpresa al Palacio de la Moncloa. El propio Gobierno ha reconocido oficialmente una disminución significativa en su capacidad de respuesta frente al fuego debido a la ausencia forzada de estos ocho aparatos. Durante las campañas anteriores, estas unidades operaban con gran éxito desde bases estratégicas ubicadas en Andalucía, Aragón, Extremadura y Guadalajara. Según la información adelantada por The Objective, el Ejecutivo no ha realizado ninguna gestión ante Bruselas para intentar conseguir una exención técnica que permita volar a los Kamov.
El grupo parlamentario Sumar llegó a presentar una iniciativa en el Congreso de los Diputados instando a tramitar el levantamiento de las sanciones exclusivamente para estas aeronaves de emergencia. Sin embargo, la petición no prosperó y el Gobierno español no ha elevado la reclamación a las instituciones comunitarias durante el último año.
Retirada definitiva del sector privado
La compleja coyuntura internacional ha obligado a las empresas adjudicatarias de los servicios de extinción a reestructurar sus flotas a marchas forzadas. Pegasus, uno de los principales operadores privados que trabajaba para el Estado, ha confirmado que ya no cuenta con los Kamov en su catálogo operativo ante la imposibilidad material y legal de mantenerlos en el aire con las garantías exigidas por Aviación Civil.
Ante este escenario, los ministerios implicados se han visto forzados a buscar alternativas de urgencia en el mercado occidental. No obstante, las opciones disponibles presentan una menor maniobrabilidad y un coste económico sensiblemente superior, tal y como admiten fuentes gubernamentales. Entretanto, la burocracia europea mantiene intacto el castigo a la industria aeronáutica rusa, mientras los montes españoles se enfrentan a las llamas sin su mejor aliado histórico.
Publicado originalmente por La Razón