
Pepe Escobar
No hay forma de luchar contra el Imperio sin eludir su control sobre el sistema financiero internacional.
Escríbenos: infostrategic-culture.su
Ya se ha desatado el caos a la hora de investigar qué está ocurriendo exactamente en relación con los últimos movimientos, sin duda turbios y vinculados a EE. UU., en territorio y aguas pakistaníes. Tras una evaluación inicial en Transition Protocol -que, como se reconoció, no proporcionó todas las respuestas necesarias-, profundizamos en un análisis mucho más exhaustivo respaldado por varias fuentes.
Lo que estamos observando en varios puntos clave de la conexión terrestre entre Irán y Pakistán, de extrema sensibilidad, no es un cierre total de la frontera, sino un delicado equilibrio de doble vía por parte de Islamabad entre la tremenda presión financiera de Washington y el salvavidas estratégico de Teherán.
Así que esta es la situación actual, combinando los datos contrastados con nuestras últimas consultas.
El punto clave: el detonante normativo fue una medida de sanciones bancarias, no solo la seguridad fronteriza.
Aunque los responsables provinciales de Baluchistán justificaron públicamente el sábado el cierre de dos puntos clave -Taftan y Gabd-Rimdan- alegando motivos de seguridad, lucha contra el terrorismo y lucha contra el contrabando, lo que más importa es el mecanismo exacto en torno a un memorándum emitido el viernes pasado por el Ministerio de Comercio pakistaní.
Dicho memorándum revocó de inmediato una prórroga, concedida el 3 de octubre, de la exención del Formulario Electrónico de Importación (EIF, en inglés) para mercancías importadas de Irán, y coincidió con la orden de Islamabad de cerrar el puesto de inmigración de la Agencia Federal de Investigación (FIA, en inglés) en Taftan.
Lo fundamental es que, sin la exención del EIF, los importadores pakistaníes deben tramitar las compras iraníes a través de los canales bancarios oficiales de Pakistán -lo que, por supuesto, las sanciones estadounidenses hacen absolutamente imposible.
Peyman Sanandaji, presidente de la Comisión de Transporte de la Cámara de Comercio de Teherán, confirmó oficialmente que ha sido el cumplimiento de las sanciones bancarias (el abandono del EIF) lo que ha paralizado las exportaciones iraníes a Pakistán.
El impacto inmediato en los pasos fronterizos oficiales fue considerable: están en peligro más de 4.000 toneladas de importaciones diarias de GLP iraní a través de Gabd-Rimdan. El expresidente de la Cámara de Comercio de Quetta, Ayoub Miryani, informó de que solo en Gabd-Rimdan hay más de 2.000 contenedores varados, con cientos de camiones de mercancías más atascados en Taftan.
¿Por qué está ocurriendo esto ahora ? Debido a la nefasta coincidencia entre el pago del tramo del FMI del 7 de octubre que Pakistán tenía que abonar y la "Operación Economic Outcast" del Tesoro imperial estadounidense.
En el marco de la "Operación Economic Outcast", Washington dio a terceros países un "plazo definido para cerrar" las vías de suministro comerciales relacionadas con Irán o enfrentarse a la expulsión del sistema financiero estadounidense. A esto le siguieron las designaciones de la OFAC del 1 de octubre contra las redes ferroviarias terrestres e industriales de Irán y las medidas del 8 de octubre contra 17 petroleros de la "flota en la sombra".
Pero entonces, el 7 de octubre -solo nueve días antes de que el Ministerio de Comercio revocara la exención del EIF-, Islamabad llegó a un acuerdo con el FMI sobre la cuarta revisión de su Servicio Ampliado del Fondo para desbloquear 1.210 millones de dólares. Esto aún requiere la aprobación del Consejo Ejecutivo del FMI.
Por supuesto, no existe ningún documento público que demuestre una orden directa de EE. UU. o del FMI para cerrar las fronteras entre Irán y Pakistán. Pero fuentes de Islamabad subrayaron que mantener vigente una exención de instrumentos bancarios de duración indefinida antes de la votación del Consejo del FMI se había convertido en una vulnerabilidad insostenible para Pakistán en materia de sanciones.
Las fuentes de Islamabad insisten en que la medida vino acompañada de auténticas preocupaciones por el contrasabotaje y se coordinó discretamente entre Islamabad y Teherán (cursiva mía) para que la pausa no rompiera las relaciones bilaterales.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, calificó públicamente la interrupción como una pausa temporal debida a "problemas técnicos" y "medidas de precaución".
Las fuentes oficiales pakistaníes, por su parte, insistieron en que el endurecimiento de los controles es una medida conjunta de lucha contra el terrorismo que refleja un "entendimiento mutuo" con Teherán tras un repunte de los atentados en Sistán-Baluchistán; las emboscadas en autopistas; y un ataque marítimo perpetrado el 11 de octubre contra embarcaciones de la Guardia Costera de Pakistán frente a Jiwani -que las autoridades pakistaníes atribuyeron a "actores extranjeros" que pretendían sabotear la mediación de Pakistán en el acuerdo de paz con Irán-.
Vuelta al mismo patrón de siempre: yihadistas salafistas utilizados como arma y manipulados por los sospechosos habituales.
La única llamada telefónica confirmada públicamente entre el viceprimer ministro Ishaq Dar y el ministro de Asuntos Exteriores Abbas Araghchi tuvo lugar el domingo 18 de octubre -dos días después del memorándum del 16 de octubre- y sus comunicados oficiales solo mencionan la diplomacia regional y la reunión de la OCI en Bagdad.
Por lo tanto, la coordinación previa a nivel de los ministros Dar y Araghchi y las detenciones específicas por sabotaje forman parte de nuestra propia información.
Exportaciones asimétricas de alimentos y rutas informales
En resumen, los productos siguen cruzando las fronteras. Islamabad ha permitido deliberadamente que sigan circulando los productos perecederos y las exportaciones alimentarias pakistaníes hacia Irán. Los productos perecederos esenciales -entre ellos, tomates, patatas y cebollas- siguen circulando, junto con los flujos tradicionales de petróleo y combustible, a través de la porosa frontera de 909 km.
El registro normativo explica el motivo: hace ocho meses, Pakistán promulgó una exención bancaria específica para diez productos alimenticios exportados a Irán por vía terrestre (en la que se enumeraban explícitamente el arroz, las patatas, las cebollas, los tomates, la carne y la fruta), además de productos farmacéuticos.
La Cámara de Comercio de Teherán confirmó el pasado sábado que, si bien las exportaciones iraníes a Pakistán se ven paralizadas por la normativa del EIF, las importaciones de Pakistán a Irán continúan, y el comercio informal de combustible y el comercio fronterizo a través de Baluchistán ya alcanzan un volumen estimado de entre 800 millones y más de 1 000 millones de dólares anuales al margen de los controles aduaneros oficiales.
Debe prestarse especial atención a los puertos de Gwadar y Karachi, así como a la arquitectura general de tránsito entre China e Irán. Según nuestras fuentes, el tránsito de terceros países y el tránsito entre China e Irán a través de Pakistán sigue estando protegido.
A nivel jurídico, un documento que detalla el tránsito de mercancías por Pakistán estableció seis corredores de tránsito terrestre designados que unen Gwadar, Karachi y Port Qasim con Gabd y Taftan para la carga de terceros países con destino a Irán bajo una garantía bancaria.
Además, una notificación de la Junta Federal de Ingresos del pasado mes de junio designó formalmente la estación de ferrocarril de Taftan como puesto aduanero terrestre, y los ministros iraníes y pakistaníes han promovido el corredor ferroviario para conectar China con Irán y Europa.
Sin embargo, siguen existiendo dos limitaciones operativas muy complicadas.
La modernización de la línea ferroviaria Quetta-Taftan sigue figurando oficialmente como una mejora prevista; y la designación por parte de la OFAC, el 1 de octubre, de la Compañía Ferroviaria de la República Islámica de Irán (RAI) tenía como objetivo explícito frenar el cambio de Teherán de las rutas marítimas bloqueadas al ferrocarril.
En resumen: se necesita una habilidad extraordinaria para enfrentarse al Imperio de la Piratería.
Islamabad ha llevado a cabo una maniobra clásica y calculada: revocar de forma visible la exención formal de importación del EIF en Taftan y Gabd-Rimdan para proteger su próximo tramo del FMI, de 1.210 millones de dólares, y a los bancos paquistaníes de las sanciones secundarias del Tesoro de EE. UU.
Y todo ello sin dejar de mantener vivas las exportaciones alimentarias paquistaníes, las vías fronterizas informales y los marcos de tránsito de terceros países con Teherán.
Que esto siga siendo un breve reajuste administrativo o se consolide en un cuello de botella más prolongado lo decidirán tres indicadores durante las próximas quince días:
- Una notificación modificada del EIF o del trueque por parte del Ministerio de Comercio.
- Despacho de aduanas independiente para la carga en tránsito por Gwadar/Karachi.
Movimientos de mercancías documentados a través del enlace ferroviario Taftan-Zahedan.
Que la lección quede grabada en las tierras raras para que todo el Sur Global reflexione: no hay forma de luchar contra el Imperio sin eludir su control del sistema financiero internacional.